Cadena de Valor en el sector turístico; más valor y menos cadenas

Si una lección aprendida hemos sacado de la crisis ocasionada por el COVID-19, es que trabajando, pensando y actuando de forma colectiva nos va mucho mejor. Sumamos fuerzas. Dentro del sector turístico pasa exactamente igual. La competitividad de un producto o servicio en un mercado determinado, no depende del desempeño individual de un actor sino depende todos los eslabones que conforman la cadena de valor del producto hasta llegar al consumidor final. Dejemos de mirarnos el ombligo y asumamos como destino que es clave que podamos trabajar todos de una manera armónica, y más que eso, diría comprometida. Con compromisos reales, sociales, ambientales, culturales, hacia un territorio que nos da los valores para hacernos diferentes, únicos, y atraer a ese mercado que se ha vuelto mucho más exigente. La experiencia, los recuerdos que va a dejar este destino, son la suma de cada una de las experiencias aportadas por los eslabones de esa cadena. Así que, como ya dije, compromiso por parte de todos.

Recordemos que la cadena de valor del turismo es una forma de organización (y gestión) del sector turístico que integra a los proveedores de todos los productos y servicios que forman parte de la experiencia del turista, desde la planificación de su viaje, la permanencia en el destino turístico, hasta el regreso a su lugar de residencia. (Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, 2011). 

Y si hablamos de turismo sostenible, porque ya es indiscutible que nuestros destinos deben ser sostenibles, entonces la cadena de valor es una red  de colaboración estratégica entre organizaciones (privadas y públicas) con  el fin de lograr objetivos comunes a largo plazo, el beneficio mutuo de los  participantes y la sostenibilidad en el uso de los recursos naturales y  culturales. Busca alcanzar la distribución justa de los beneficios derivados  de la actividad. (Ochoa, F., 2008). El objetivo por tanto de crear una cadena de valor es conseguir a través del turismo una redistribución más equitativa de los ingresos, el trabajo de forma coolaborativa, y el incremento del valor agregado de sus productos. Es por ello que, cualquier iniciativa de cadena debe partir del mercado y analizar detalladamente las posibilidades que existen para pequeños productores y microempresarios turísticos. 

¿Cómo trabajo entonces en mi destino aplicando una estrategia que tenga en cuenta toda la cadena de valor? Pues siguiendo estos 5 pasos que aparecen propuestos por la GIZ, y que me parecen absolutamente coherentes y necesarios:

Paso 1. Definir la cadena de valor

Definir la cadena de valor del turismo que se va a examinar es el primer paso importante para obtener los principales servicios turísticos y los actores que están detrás de ellos. En este contexto debemos considerar cómo se puede delimitar la cadena de valor de forma expeditiva. ¿Dónde empieza la cadena de valor que se va a examinar? ¿Dónde termina? Una forma importante de delimitar la cadena de valor es centrarse en los negocios principales de un destino turístico. Mira esta gráfica de GIZ de la cadena de valor, con los actores del nivel micro (los que añaden valor directo), meso (los que dan soporte) y macro (los que proporcionan los principios básicos).

Pero aun añadiría algo más a esta cadena, de qué manera los eslabones contribuyen al cambio climático, a la economía circular, al despilfarro de alimentos, a la gestión ambiental del destino. Podemos añadir esta información tan valiosa para la toma de decisiones tal y como lo plantea UN environment.

Paso 2. Iniciar Redes de Valor

Detrás de cada cadena de valor del turismo hay actores que prestan servicios y están interconectados. Si estos actores se conectan en red y se coordinan de forma específica, pueden surgir “redes de valor”. La red de valor comprende a los actores de la cadena de valor del turismo. Las redes de valor son asociaciones estratégicas entre actores de la cadena de valor. El objetivo de la red es generar beneficios para todos los agentes implicados y promover el sistema en su conjunto de acuerdo con los objetivos generales de aumentar el valor económico añadido, minimizar las cargas medioambientales y optimizar el impacto sociocultural.Es todo un reto poner en red a los actores relevantes de la cadena de valor con sus diferentes intereses para crear una red de valor efectiva

Paso 3. Analizar la cadena de valor

Esencial una vez tienes definida la cadena de valor y los actores que forman parte de ella realizar una análisis profundo de la misma. Existen muchos enfoques metodológicos diferentes para analizar la cadena. En función de la información precisa que haya que recopilar, tienen sentido distintos métodos. Por lo tanto, es aconsejable empezar por enumerar la información clave que hay que registrar y seleccionar un método de recogida adecuado. Teniendo en cuenta los costes y los beneficios, esto puede servir de base para identificar una combinación pragmática de métodos. Una vez recopilada la información haz una buen análisis de la misma; DAFO, Benchmarking, CAME, etc. Conoce bien tu cadena, sus debilidad, que eslabones necesitan determinadas acciones, cuáles son sus debilidades. Un análisis en detalle te va a proporcionar la información necesaria para la toma de decisiones.

Paso 4. Definir Objetivos

Cada red de valor necesita unos objetivos que guíen y motiven a las partes interesadas. Los objetivos deben definirse de forma participativa con los actores que van a contribuir a su consecución. Esta es la única manera de definir objetivos consensuados con los que todos los interesados puedan identificarse. La elaboración participativa de objetivos y la identificación de proyectos y medidas basados en ellos contribuyen a reforzar la participación. Garantizar que los objetivos económicos, medioambientales y socioculturales estén en armonía entre sí es una tarea importante que los actores de la cooperación al desarrollo pueden asumir en este sentido. El sistema de objetivos tiene una estructura jerárquica. Mientras que la visión, los principios básicos y los objetivos generales proporcionan una orientación fundamental, los objetivos operativos señalan puntos de entrada específicos para las medidas.

Paso 5. Identificar la hoja de ruta

Por último, pero no por ello menos importante, se trata de identificar soluciones que contribuyan eficazmente a la consecución de los objetivos estratégicos. Para seleccionar la solución adecuada entre las opciones posibles, debe adoptarse un procedimiento sistémico. También aquí es especialmente importante la participación de las partes interesadas, ya que son ellas las que asumirán la responsabilidad de aplicar las soluciones elegidas.El primer paso es recoger ideas y propuestas para alcanzar los objetivos ya establecidos. Los objetivos operativos son la base ideal para un procedimiento estructurado. Ahora hay que seleccionar las soluciones adecuadas a partir del conjunto de ideas y propuestas. La eficacia y la viabilidad son los criterios que rigen en este punto.

Espero que te sea útil esta información acerca de cómo aplicar la metodología de Cadena de Valor.

Si necesitas más información o apoyo con tu destino no dudes en escribirme.

¡Gracias por leerme!

Beatriz Martín

Publicado por turismoysostenibilidad

Mamá, viajera incansable, planificadora, experta en desarrollo local y amante de la naturaleza y de la buena gastronomía.

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