Turismo responsable

Mujer rural y turismo en Latinoamérica

Según datos de la FAO, los efectos de la pandemia de COVID-19 llevarán a América Latina y el Caribe a la peor recesión de las últimas décadas. Por el aumento del desempleo y la caída de los ingresos, millones de personas no podrán adquirir suficientes alimentos. Esta situación afectará desproporcionalmente a las mujeres de la región. El dato más alarmante es que la desocupación afectará a 21 millones de mujeres en 2020, es decir, 8 millones más que en 2019.

Fuente: ViveHuellas, Colombia, 2020

El objetivo para salir de esta situación es avanzar hacia sistemas alimentarios más inclusivos, sostenibles y saludables, viendo el turismo rural como una oportunidad más para generar ingresos económicos a las comunidades. El turismo rural en América Latina tiene rostro de mujer y gracias a él, muchas cabezas de familia han sabido combinar trabajos agrícolas, ganaderos, y/o de transfomación con el turismo.

El turismo es por tanto, uno de los sectores económicos donde existe una gran proporción de mujeres trabajadorasSe constata, según el último Informe global sobre las mujeres en el turismo[1], que el 54% de la fuerza laboral a nivel mundial son mujeres.

Fuente: Beatriz Martín, 2019, Camarones, Colombia

Respecto a las zonas rurales, las mujeres constituyen una cuarta parte de la población mundial. Cultivan gran parte de los alimentos, fortalecen las economías y generan resistencia al cambio climático (ONU Mujeres). Las mujeres rurales fortalecen la cadena de valor del turismo, saben trabajar en red y se movilizan para apoyarse unas a otras. Sin embargo, según datos de la ONU, a causa de las desigualdades y la discriminación de género, en casi todas las medidas de desarrollo les va peor que a los hombres rurales o a las mujeres de las zonas urbanas. Las mujeres y las niñas rurales influyen de manera significativa en la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición, la tierra y la gestión de los recursos naturales, así como en el trabajo no remunerado y de cuidado doméstico. Ellas son las más afectadas cuando los recursos naturales y la agricultura se ven amenazados. De hecho, a nivel mundial, una de cada tres mujeres empleadas trabaja en la agricultura. Las mujeres también recogen combustibles de biomasa, procesan manualmente materiales alimentarios y bombean agua; el 80 por ciento de los hogares sin servicio de agua corriente depende de las mujeres y las niñas en lo que a recolección de agua se refiere (fuente: https://www.unwomen.org/es/digital-library/publications/2015/4/progress-of-the-worlds-women-2015) .

La extrema pobreza en América Latina y el Caribe afecta de manera desproporcionada a la mujer, lo que pone de relieve las oportunidades positivas que puede ofrecer el turismo comunitario, especialmente para la mujer rural. Se estima que el 22,3% de las mujeres de 35 a 44 años de edad no perciben ingresos, en comparación con el 6,3% de los hombres. La participación de las mujeres en las actividades económicas es muy inferior (51,2%) a la de los hombres (78,7%)[2] .

En América Latina y el Caribe, el porcentaje de mujeres empleadas en el sector del turismo es del 60%, utilizando el sector de los servicios de alojamiento y alimentación como indicador. Pero, ¿cuántas de estás mujeres son empresarias turísticas y/o lideran sus propias iniciativas? El objetivo de un territorio rural igualitario, justo, es dinamizar, empoderar a las mujeres rurales para que sean empresarias si quieren y donde sus tareas en el turismo no sean por rol las de cocina y/o limpieza. Fortalecer sus aptitudes, movilizar recursos y garantizar el acceso a la financiación, al tiempo que se proporciona capacitación sistemática y asistencia financiera y técnica.

Así mismo es necesario políticas que fomenten el desarrollo del turismo con perspectiva de género sobre el terreno, un paso clave para catalizar el turismo como motor del desarrollo sostenible en toda la región.

Entonces, ¿cómo incluir a la mujer rural en el desarrollo del turismo en los territorios? 

A través de un proceso real de planificación turística, donde de una manera conjunta, participativa y co-creativa se hayan definido las acciones a realizar y donde la mujer es partícipe y protagonista de éstas.

Fuente: Informe Mundial de las Mujeres en el Turismo, ONU Mujeres, 2019. Segunda Edición

  1. Empoderamiento de las mujeres. Trabajar la falta de confianza en sí mismas de muchas mujeres, que creen que carecen de capacidad para convertirse en empresarias o generar sus propios ingresos. A través de:
    • Sesiones de trabajo de liderazgo
    • Capacitación con enfoque en emprendimientos, dirección de empresas.
    • Herramientas empresariales y de marketing.
    • Creando redes de empresarias mujeres y rurales.
    • Regenerando el tejido social.
  • Formalización del Sector turístico rural. Es esencial la legalización y profesionalización del turismo rural. 
    • Legalización de los emprendimientos turísticos.
    • Implementación de normas turísticas.
    • Procesos de Calidad.
    • Protocolos COVID-19
  • Acercamiento a las nuevas tecnologías. Con la crisis provocada por la pandemia se ha hecho más patente la necesidad de contar con un sector turístico rural totalmente conectado a las nuevas tecnologías. Mujeres rurales y tecnológicas.
  • Conectividad en zonas rurales
  • Formación en TIC para mujeres
  • Uso de las tecnologías para promoción y comercialización.
  • Redes sociales y Web
  • Diseño, Comercialización y promoción de las experiencias rurales
  • Diseño de experiencias rurales auténticas, lideradas por mujeres.
  • Establecimiento de alianzas con agencias de viajes
  • Búsqueda de Redes de Mujeres del sector turístico rural para establecer alianzas.
  • Intercambio de experiencias.
  • Fam y press trips
  • Marketing
  • Mejoras tecnológicas del sector rural
    • Trabajar con las mujeres para la mejora tecnológica y eficiente de los procesos prodcutivos: agricultura, ganaderia, transformación de productos.
    • Mejora de la producción.
    • Creación y fortalecimiento de marca.
    • Inclusión de los productos en el diseño de experiencias turísticas.
  • Inclusión de temas transversales en el diseño del destino rural
    • Sostenibilidad
    • Turismo regenerativo
    • Soberanía alimentaria y despilfarro de alimentos
    • Economía Circular
    • Comercio Justo
    • Biocomercio
    • Cambio Climático
    • Reforesteria sostenible
  • Financiación de las iniciativas empresariales lideradas por mujeres. El objetivo es garantizar a las mujeres rurales el acceso a la financiación a través de créditos especiales y/o a otro tipo de apoyos financieros no crediticios.
    • Búsqueda de Capital Semilla
    • Negocios inclusivos
    • Fondos de Cooperación Internacional
    • MicroCréditos

Fortalecer al sector turístico rural a través de las mujeres rurales, líderes, empresarias es esencial para nuestros destinos turísticos. Conozco muchos casos en Latinoamérica que están trabajando de una manera positiva. ¿Y tú? ¿Te gustaría contarlos?

Gracias por leerme,

Beatriz


[1] La OMT, con ocasión del Día Internacional de la Mujer de 2019 y en colaboración con ONU‑Mujeres,  la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), el Grupo Banco Mundial y Amadeus, ha presentado hoy las conclusiones preliminares de la segunda edición del Informe mundial sobre las mujeres en el turismo.

[2] Fuente: Informe Mundial de las Mujeres en el Turismo, ONU Mujeres, 2019. Segunda Edición

3 comentarios en “Mujer rural y turismo en Latinoamérica”

  1. Un gran análisis de conciencia de realidad y en la cual debemos aplicar con mayor.fuerza el objetivo de desarrollo Sostenible No. 5
    Hagamos una cruzada para que las mujeres que son jefes a nivel Colombiano ayudemos aque más mujeres tengan trabajo. Eso sí sin dejar a lado la equidad. Sin embargo si es una mujer cabeza de hogar buscando trabajo le ayudemos con más ahínco

  2. Un gran reto para el sector, definitivamente como en muchos de los escenarios rurales de LAC, el rol de la mujer es preponderante para mejorar las condiciones de vida de las comunidades. La resignificación de la mujer y de su papel es fundamental para generar desarrollo territorial incluyente. El turismo es una gran herramienta para esto. Gracias

  3. Bestriz gracias por visibilizar tan cruda reañidad. Lamentablemente, para el caso Colombiano, la situación se agudiza por las condiciones de violencia hacia liderezas sociales y comunitarias. Somos el país con la amyos cantidad de dialectos indígenas y con un alto porcentaje de población rural campesina, aunado a su magnificencia en recursos naturales y pisos térmicos que hacen de Colombia una tierra próspera en siembras.
    Como tú bien lo indicas el turismo comunitario es una valiosa oportunidad; no obstante, se precisa, de todos los eslabones de la cadena y de los gobiernos, un claro entendimiento respecto de la subestimacion con la que, generalmente, se les ve.
    Actuar, en tal sentido, significa co-crear; tener determinación para hacer con ellas, no por ellas; acompañar en un horizonte más que prudente, no cortoplacista; y sobre todo, trazar um camino certero que afiance sus conocimientos teadicionales, su liderazgo y su manera de relacionarse.
    Las mujeres rurales han sido, son y serán a luz del mundo.

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